Tuesday, December 28, 2010

BASURA Un problema de política… y de redacción 3/3


Comentarios sobre el Programa Estatal para la Prevención y Gestión Integral de Residuos para el Estado de Baja California Sur

Como mencioné en el artículo anterior, el área de Comunicación Social incurrió en el gravísimo error de haber subido a la página del Gobierno del Estado (www.bcs.gob.mx) un texto antes de revisarlo y corregirlo. Es tan grave la falta de capacidad y de supervisión en esta instancia gubernamental que además de “subir” un texto que aparentemente nadie leyó, se tomaron la molestia de confeccionar una mañosa encuesta de opinión para “validar” mediante la “opinión pública” dicho Programa. (Cabe mencionar que el mentado Programa y la encuesta se quitaron de la página web gubernamental el martes 9 de noviembre del presente año, un día después de la aparición de la primera parte de este artículo.)

Ni siquiera es un documento original en su concepción, se trata del intento (fallido) de adaptar al contexto de Baja California Sur el formato del Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos 2009-2012, incluido en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012.

Para que tuviera algún sentido este ejercicio, sería necesaria una investigación de campo, a fondo sobre el fenómeno de la basura en nuestro estado. Resulta lógico pensar que, basados en la información real, verídica y fresca sobre lo que está ocurriendo en el estado, se podría diseñar un Programa específico para Baja California Sur.

Para obtener la información, se menciona que se hicieron entrevistas a funcionarios, empleados y personas relacionadas con el servicio de recolección de basura y manejo de los tiraderos en los 5 municipios del estado. Lo extraño es que no se anexan las entrevistas, ni se mencionan las preguntas que incluyen los cuestionarios. Tampoco se indica cuántas entrevistas se realizaron, ni el nombre de los puestos que ocupan los funcionarios y empleados entrevistados, para que, en caso de considerarse necesario, se pudiera recurrir a ellos para ver si quedó plasmado, en el diagnóstico, lo que ellos dijeron o quisieron decir, o no. Ahí podríamos detectar los problemas y errores que pudieran alterar los resultados de este análisis. Por eso en toda investigación es necesario documentar. Si no se documenta, no se sabe investigar y si contrataron a una empresa que no sabe hacer su trabajo, es posible estar enfrentando un problema de corrupción.

Volviendo al diagnóstico, tampoco se menciona el nombre de las empresas privadas de recolección que aportaron datos, ni sus opiniones o propuestas. No hay manera de validar los datos expresados, por lo que bien podría tratarse de un texto de ciencia ficción y no del diagnóstico de una situación específica para diseñar un Programa Estatal.

Por mencionar otras inexactitudes, se habla de manera constante del número de toneladas de residuos producidos por semana y por persona; toneladas generadas por ciudad y municipio, pero también se menciona que no hay un procedimiento para medir esta información, bueno, ni siquiera hay básculas, por lo que los cálculos de peso, volumen y contenido de residuos en que se basa este análisis, se realizaron con referencia a los resultados obtenidos en otras ciudades, simple y llanamente “al tanteo”. Esto es bastante grave, ya que le quita toda credibilidad y precisión al diagnóstico. Ni siquiera se menciona la cantidad de viajes de camiones llenos de basura que llegan diario a los tiraderos, debido a que nadie lleva un registro y llegan camiones, camionetas y hasta carretas, de todos tamaños, orígenes y variedad de contenidos.

En todo Baja California Sur, dice el diagnóstico en el capítulo 2 (pág. 34), 91 camiones se dedican a brindar el servicio de recolección de basura.  No especifica la capacidad de carga (peso/volumen) en caja, ni el modelo, marca, año, ni cuántos de estos son propiedad de cada municipio y cuántos pertenecen a particulares o empresas privadas.  Tampoco especifica el tipo de contrato que tienen esos particulares o empresas privadas y la vigencia e implicaciones de los contratos. Muchas letras, muchas hojas, no dice nada.

Lo mismo ocurre con el reporte que nos muestra el número de personas que laboran en el servicio de recolección de basura y barrido de calles (pág. 36). En esta información, parece no estarse considerando a los pepenadores, que ya son un número considerable; tampoco aporta información sobre el número de empleados de las empresas privadas de recolección y/o reciclaje. Y aquí solamente nos referimos a los Residuos Sólidos Urbanos, faltaría considerar a las personas que laboran en el manejo de Residuos de Manejo Especial y los Residuos Peligrosos. Habría que conocer cuánta gente vive de proporcionar este servicio a la comunidad, para que dentro del Programa se considere brindarles un empleo.

Con respecto a los tiraderos de basura, los enumera e intenta describir su situación quedando patente que son demasiados los datos que se omiten (propiedad, tipo de suelo, dimensiones reales, ubicación exacta, asentamientos aledaños regulares o irregulares), ya sea por desconocimiento o por alguna otra razón. Más datos incompletos, más falta de información.

La información es necesaria para la toma de decisiones. Si en lugar de información tenemos algunos datos desordenados, incompletos y no verificables, las decisiones que se tomen se enfrentan a un alto grado de incertidumbre y las posibilidades de fracasar son muy altas. El gobierno del estado, responsable de este Programa, pone así en riesgo los recursos que se inviertan en este (participación ciudadana, tiempo, dinero y esfuerzo), además de la salud de los pobladores, nuestros recursos naturales y el ánimo de los sudcalifornianos que se verá afectado negativamente ante el fracaso.   

La parte que más me impresionó fue el capítulo 3 que expone la política estatal y los principios rectores. Es una joya de la redacción del discurso mexicano que en una página llena de palabras rimbombantes, excelentes intenciones y combinaciones de léxico “residual”, ambientalmente correcto y técnicamente factible, se puede traducir tras un análisis transaccional en que, hay que cambiar el modelo de consumo de la población (lo cual es poco factible) y que el gobierno estatal hará lo menos posible, sin dejar de preocuparse y mostrando el mayor interés (un descuido de cruda sinceridad que refleja la realidad).

¿Entonces, realmente cuál es el objetivo de este Programa? ¿Qué debería ser o hacer?

Sencillamente, plantear la formación de una organización que integre al gobierno, a la iniciativa privada (los empresarios) y a la sociedad civil, que se encargue de que la basura deje de ser un problema de contaminación y corrupción en nuestro estado.

El establecer una empresa profesional de manejo de residuos, con estructura y presupuestos propios, que sea independiente de los periodos electorales y no sirva como botín para dar empleo a los miembros del partido político o de los miembros de la familia que gane las elecciones; que se dedique a hacer sustentable y redituable el manejo de lo que hasta hoy llena los tiraderos de basura y contamina nuestro territorio.

Una agencia que reúna a un grupo interdisciplinario de sudcalifornianos preparados, capaces y socialmente responsables, para obtener créditos “verdes” nacionales e internacionales para instaurar un conjunto de instalaciones y equipo, excelentemente administrado, que se encargue de manejar los residuos que desecha la sociedad y la industria, de manera inteligente y creativa; generando energía limpia y empleos; desarrollando y adaptando tecnologías de punta; brindando una mayor conciencia, entrenamiento, capacitación y educación a toda la población; y que con el tiempo se convierta en un orgullo para todos los mexicanos. La cosa es hacer las cosas bien; empezar bien y acabar bien.
Sí queremos, podemos.

¿No se lee tan difícil, verdad?  Pero hay que saber escribir y de repente, leer un poquito.
Se reciclan ideas y textos en vic8ayo@gmail.com Si alguien no leyó y quiere ver el contenido de este Documento de Consulta Pública, será un placer compartirlo.

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